Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

sábado, 23 de julio de 2011

Sin titulo


No existía materia en mi garganta hueca,
ardía la ausencia con trazos naranja,
era bambú seco y no era flauta,
se me privo el aliento sin motivo aparente
 y mis lágrimas abrieron las ventanas…

La tormenta se extinguió hace tantos recuerdos,
que ya no era, ni sombras, ni vacio, ni veneno,
su huella húmeda se albergaba en mi pecho
anidando la bacteria que me corroe –resentimiento-…
Inerte. No presente, apartada del aquí, del ahora.

¿Cómo iluminarse en escala de grises?
Estaba entre los vivos sin haber nacido,
¿Cuál sería el vislumbre para mi corazón ciego?
¿Qué abriría de par en par mi corazón de piedra?
¿Quién teñiría de llamas mi insípido boceto?

Era preciso morir con los ojos abiertos
para descubrir en el polvo la vida y ceñirme al juego
Retorno la tormenta con un ejército de demonios
Eran míos, eran yo en cada uno de ellos…
y mi alma desnuda de trapos sintió miedo.

 Estaba atribulada de peligros falsos,
Saltar, vivir, dejarse llover eran mi riesgo…
emprendo el viaje de retorno a la nada
con la mirada fija en el entrecejo, no me aterra
el parecido que coincide, porque es sólo la inversa del ayer.
Leer más...