Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

lunes, 26 de septiembre de 2011

Me he enamorado del Yoga


Me he enamorado del Yoga, que no me palpa y aun así, le siento
Se me olvidan los absurdos en los que invierto tiempo durante el día.
Tanto amor, que no depende del objeto, que no aspira nada a cambio
que no se inmuta si yo falto, si me quedo, si me distraigo con alguien más…

Y me enamoro; pero como este amor no tiene un destino  al cual llegar,
se expande a la existencia misma en su búsqueda, y regresa a su lugar –un circulo-
Mi corazón se abre de dicha, entonces, tomo mi boleto de introspección
y desde adentro, me voy hundiendo en cada respiración, hasta la nada.
y desde allí, soy nadie, abandono las creencias, para ser la ola que se balancea.

No soy acróbata, mucho menos una iluminada, un samadhi,  -no me interesa una etiqueta mas-
Sin embargo, mi pecho se inflama de alegría por situaciones sencillas,
la taza de té ya no es la misma ni siempre igual, es única, es la divinidad
y no hallo tales diferencias entre el norte y el sur ¿Acaso no son camino?

Mi mente sigue arrastrándome entre los recovecos de quien “creo” que soy,
-ya lo dije, no soy una santa- pero me he visto sin ningún disfraz, puedo reconocer mis mascaras,
y aunque me empapo en la lluvia, hay quien en mi me mantiene cálida.
“Se ha muerto Dios” y no hace ninguna falta, ha dejado lo más preciado.

La creación.
Amo el yoga, me uno, me integro a la existencia.

Nota: Esto no lo escribe quien conoces.

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