Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

sábado, 27 de agosto de 2011

Saltamontes nocturno

Cuando estuve loca, saltaba,
Aunaba temores, pudores, recuerdos, "demases" del pasado.
El sol no amanecia, la noche no se cerraba.
Andaba brincando entre azares y consecuencias,
Buscando no se que cosas que jamas hallé...
Era una y otra, y ajena, y cualquiera, saltando,
todas distintas, con algo en comun, las ojeras.
Cuando estuve loca, soñaba de dia,
Con caricaturas que parecian gentes, ¡que desdicha!.
En mi cama baldia, el sol era siempre luna,
Y se tomaba té de sexo para calmar la perversion.
Cavilaba sobre el plastico, la sal, la bulimia,
Fuera del claroscuro mis habitos eran insolitos
Y suplicaba no ser juzgada por imaginar.
Cuando estuve loca, ¡ah!, Saltamontes nocturno.,
No necesitaba alas ni fulgores de luciernagas,
Era verde, oscuridad, ojos brillantes, menudencia,
Estaba en el abismo profundo, y en la firme planicie
Mientras se sucedian nacimientos y suicidios simultaneamente.
La libertad era tan natural como la lluvia,
Y la lluvia estaba fuera y dentro de mi envergadura.
Cuando estuve loca, ¡oh! Saltamontes nocturno,
Andaba, andaba, pero sin camino, ni sendero que seguir,
Solo la humanidad necesita instrucciones,
No tenia lugar, no tenia tiempo, ni algun porvenir,
Solo la humanidad se etiqueta, envejece, se amarga,
Mirar los cuerpos celestes era suficiente misterio,
Mientras la humanidad se pregunta ¿cuanto pesa la tierra?

Cuando estuve loca, y ya no se donde estoy...

Saltamontes nocturno que eres mientras duermo...
Quedate ahí, cerca de la verdad, donde no hay gentes,
No vaya a ser que por oficio seamos un desubicado social... Leer más...

martes, 23 de agosto de 2011

Me quedan todas estas patrañas.



Aun tengo unos poemas de Cesar Vallejo que recitarte
como golpes, golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé.
Y páginas que se resquebrajan mientras las paso,
de aquellos libros inundados varias veces por el llanto.
También tengo una tribu nómada en peligro de extinción,
porque soy la única habitante, abandonada, desaparecida.
Mi guitarra desafinada tendrá algún bolero desproporcionado
aunque no tenga voz ni acordes, podría cambiarlo.
Me quedan muchísimas líneas, y garabatos de madrugada
son esos que había guardado para ocuparme en tu ausencia.
Me queda el café y el azúcar de los sábados que ya no serán,
con su fondo musical de labios que mienten al besar.
No sé cuantos 11:11 cuantifíque hasta acabar el tiempo,
pero, y si también me sobraran los deseos ¿A dónde irán?
Algunos retazos inconclusos, asinados al rincón de la biblioteca,
que no quieren sentirse solos y se mezclan, sin mi mano.
Podría regalarte las “Utopias” de Frank Delgado, y es que:
“…Ella dice que me ama, aunque no quiere que,
yo sea el único hombre que duerma en su cama,
y yo me trago el inmenso dolor de no ser exclusivo en su alma…”
Con la cual, te empapelaría la oscuridad de mi plexo solar.
Tengo lo que no di, y sé que ya no me sirve de nada,
lloraré mi negra pena, entre libros, canciones, trova,… exhalaciones…
mientras tanto, dime amor, mi amor ¿Qué harás con estas patrañas?



Leer más...