Aun tengo unos poemas de Cesar Vallejo que recitarte
como golpes, golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé.
Y páginas que se resquebrajan mientras las paso,
de aquellos libros inundados varias veces por el llanto.
También tengo una tribu nómada en peligro de extinción,
porque soy la única habitante, abandonada, desaparecida.
Mi guitarra desafinada tendrá algún bolero desproporcionado
aunque no tenga voz ni acordes, podría cambiarlo.
Me quedan muchísimas líneas, y garabatos de madrugada
son esos que había guardado para ocuparme en tu ausencia.
Me queda el café y el azúcar de los sábados que ya no serán,
con su fondo musical de labios que mienten al besar.
No sé cuantos 11:11 cuantifíque hasta acabar el tiempo,
pero, y si también me sobraran los deseos ¿A dónde irán?
Algunos retazos inconclusos, asinados al rincón de la biblioteca,
que no quieren sentirse solos y se mezclan, sin mi mano.
Podría regalarte las “Utopias” de Frank Delgado, y es que:
“…Ella dice que me ama, aunque no quiere que,
yo sea el único hombre que duerma en su cama,
y yo me trago el inmenso dolor de no ser exclusivo en su alma…”
Con la cual, te empapelaría la oscuridad de mi plexo solar.
Tengo lo que no di, y sé que ya no me sirve de nada,
lloraré mi negra pena, entre libros, canciones, trova,… exhalaciones…
mientras tanto, dime amor, mi amor ¿Qué harás con estas patrañas?
como golpes, golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé.
Y páginas que se resquebrajan mientras las paso,
de aquellos libros inundados varias veces por el llanto.
También tengo una tribu nómada en peligro de extinción,
porque soy la única habitante, abandonada, desaparecida.
Mi guitarra desafinada tendrá algún bolero desproporcionado
aunque no tenga voz ni acordes, podría cambiarlo.
Me quedan muchísimas líneas, y garabatos de madrugada
son esos que había guardado para ocuparme en tu ausencia.
Me queda el café y el azúcar de los sábados que ya no serán,
con su fondo musical de labios que mienten al besar.
No sé cuantos 11:11 cuantifíque hasta acabar el tiempo,
pero, y si también me sobraran los deseos ¿A dónde irán?
Algunos retazos inconclusos, asinados al rincón de la biblioteca,
que no quieren sentirse solos y se mezclan, sin mi mano.
Podría regalarte las “Utopias” de Frank Delgado, y es que:
“…Ella dice que me ama, aunque no quiere que,
yo sea el único hombre que duerma en su cama,
y yo me trago el inmenso dolor de no ser exclusivo en su alma…”
Con la cual, te empapelaría la oscuridad de mi plexo solar.
Tengo lo que no di, y sé que ya no me sirve de nada,
lloraré mi negra pena, entre libros, canciones, trova,… exhalaciones…
mientras tanto, dime amor, mi amor ¿Qué harás con estas patrañas?

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