Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

miércoles, 14 de septiembre de 2011

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El: Ok
Ella: No es burla. Mi amor yo puedo pensar mil porquerías de ti. Pero yo decido ver lo que veo en ti.
El: "Eso lo crees tu, es tu rollo jajajajaja" esto no es amor, es burla. Es no me importa. Me afirma que siempre has de pensar en ti. Tu misma lo dijiste: si a una persona no le importa como te sientes es porque no te ama

Ella: Mi intención no es que te duela, te estoy hablando con amor. Si yo lanzo una palabra al aire ¿te golpeas con ella? Responde mis preguntas

El: Tu no sabes la capacidad que tienes para hacer que algo me moleste o me duela
Ella: ¿Lo dices con ironía? Si lo dices con ironía, es mejor no decir nada.
El: De nada. No sirve absolutamente de nada

Ella: Si tu lo crees y lo sientes, eres tu. Esta en ti. Tienes un boleto en la mano tu eliges para donde vas (El disfrutador o el sufridor).  Y lo que tu ves, jamás será lo que ven los demás. Me falto lo de las pompas de jabón, los colores, los rompecabezas... Me encantan... No lo niego. Ahora, dime, ¿de que te sirve saber todas esas cosas? Respóndeme  solo esa pregunta

El: Ya no importa…Déjalo así

Ella: ¿Digo que?

El: no se a que te refieres cuando lo dices

Ella: Eso lo crees tú, es tu rollo jajajajaja

No te comparo yo, te estás comparado a ti con personas que ni siquiera conoces, y no te das cuenta. Tienes que echarle la culpa a alguien de lo que tú sientes.  Que gracioso.

El: “Creo que has estado con tantas personas intensas que me comparas con ellas… Basta de decirme que quiero poseerte… Basta de rogarme que no intente nada de ello.”

Ella: “No es exclusivo de la posesión esos calificativos, ¿no será que tu reconoces algo de ti en mi, y yo algo de ti en mi?
Yo no te poseo, y tu a mi tampoco, de eso estamos claras, ¿no? Y tampoco lo intentamos o ¿si? Porque de ser así huiré de inmediato, te suprimo (nuestra tiempo es genial gracias a esa tecla, funny), porque yo quiero ser cada día mas libre”

Te me escapaste, te fuiste de un lado a otro, desordenaste toda la idea para aflorar tus inquietudes, y yo te sigo el juego.

El: “Al colocar el pronombre posesivo delante de un nombre ya sea una concepción o un nombre de pila estas dándole sentimiento de posesión a eso que estas adoptando. No tengo permitido llamarte de mi, ni tu de mi. Mi novia, mi pareja, mi mujer, etc. Pero hemos de llamarnos de una forma que va mas alla de cualquier calificativo. Me dices "mi florecita" y yo digo "mi indhi" Todo lo que soy has de llamarlo tuyo”

Ella: “Absurdos, si, por supuesto, todos los miedos son absurdos... Y son muchas las razones que hacen absurdos a los miedos… Ah... Tampoco soy un mango que se quiere bajar a juro del árbol. Madurar sucede, no depende de ti”

El: “Te he dicho a que le temo. Son miedos bobos.”

Ella: “los miedos, los tengo clasificados. Me estoy enfrentado a ellos, pero uno a uno... Son muchos, ¿Acaso, tú no tienes miedos?”

Continúo deshojando tu mensaje, tu ladrido…

El: “Ahora entiendo muchas cosas”

Ella: “Aprendí grande a comunicarme. Ahora, ¿estás comprendiendo?

Supongo que esa expresión era tu gesto de análisis profundo, para lo que no necesita análisis.

El: “Mmm”

Ella: “Durante mi crecimiento hablaba muy muy poco, con mis padres y con mis hermanos, no intercambiaba más que saludos y palabras monosílabas. Mis padres tenían mucha ira, resentimientos y no era fácil comunicarse con ellos. Obviamente, comunicarse con el resto de las personas era un reto. Lo he estado abordando”

El: “Si pero no comprendo eso de ‘lo que hicieron de ti’ pero supongo que es tema de otro momento”

Ella: “Poco a poco he destruido ese patrón de conducta instalado en la mente. ¿Entiendes?, incluso aprendí a expresarme entre líneas”

EL: “No entiendo”

Ella: “Me faltaron algunas líneas de tu mensaje, ‘dices poco, callas mucho y es solo por miedos absurdos’, es cierto que callo mucho, pero antes ni siquiera hablaba, y lo he ido transformando gradualmente. No callo por miedo. Miedo le tengo a la oscuridad, pero ya hablaré de eso. Callo porque fue lo que hicieron de mi”

 EL chat se siguió sucediendo, sin que predeterminara mis palabras.

El: “Si, la sabiduría es saber el conocimiento.”

Ella: “El conocimiento no es mi fin, el conocimiento son libros que cargas en la espalda, busco sabiduría, y dirás que soy pretenciosa, pero la sabiduría no es una pretensión, es simple, es saber limpiar un parabrisas y hacerlo.”

Y dices que si, aunque no es cierto, si estuvieses tan sólo un poco más atenta, no confundirías lo que digo con lo que crees.

El: “Si estoy prestando atención” :(

Ella: “No estás prestando atención a lo que lees. No es descifrarme, es ser la observadora”

El: “Nunca podrás descifrarte del todo. Cada cosa en el mundo te hará sentir diferente y te hará reaccionar diferente. Tu deseo es igual o muy parecido a mi sed de conocimiento”

Ella: “No busco deshacerme de nada. Quiero observar a la que piensa, a la que siente dentro de mi. Ser la persona que esta atrás de quien observa la película” (Sería útil que te imaginaras esa escena)

El: “Entiendo tu punto”

Ella: “Sin embargo, también eres lo que ves en mí, porque también eres yo, In lack'ech - hala ken. Ves indecisión, porque sabes lo que es, lo has sentido. Lo eres”

Llegué a sonreír durante un instante, solo los estúpidos requieren tantas explicaciones. Y no es una burla, sonreír no es burlarse de nadie. Es elegir ser feliz durante un instante.

El: “Son cosas que te caracterizan como ser humano y, quieres deshacerte de ello”

Ella: “¿Entonces, a donde quieres llegar sabiendo esas cosas? ¿Qué sentido tiene que contabilices mis partes oscuras?

El: “Puedo ver muchas cosas en ti pero cada vez que intentaba decirte algo me decías que lo veía porque eran reflejos de mi. Y no es así. Sé que eres terca e indecisa. Pero, no está mal. Para mí no está mal...”

Ella: “También soy amargad, malcriada y, te puedo decir muchas más cosas que soy. También soy egoísta, terca, indecisa, en líneas generales, mas cosas ‘malas’ que ‘buenas’”

No es mi intención que veas lo que yo veo, puede que contigo cada discusión sea imposible, insensata e inútil, porque jamás doblegas un pensamiento tuyo. Continué desglosando su mensaje.

El: “Es decir, ‘dominarte’… yo diría que puedo estar montado sobre ellos sin
Ella: “Pero tú no iras en una carroza atrás de ellos dejándote arrastrar”

El: “Mju… Si los sientes es porque debes dejan que te posean”

Ella: “Te explico mi amor, las emociones son como caballos salvajes, ellas seguirán siendo como caballos salvajes dentro de ti. Debes sentirlos, no reprimirlos

Lo recuerdo, pero me lo guardo, porque no quiero reforzar  tu afán en mis fallos.

El: “Recuerdas que siempre me has dicho que debo dejar ser, dejar sentir, no controlar mi emociones, dejarme llevar...? Ahora no piensas asi?”

Recordé una imagen del Ghita, y su reflexión:”el alma individual es el pasajero en el carro del cuerpo material, y la inteligencia es el conductor. La mente es el instrumento para manejar y los sentidos son los caballos. Así, el yo es el disfrutador o el sufridor en l asociación de la mente y los sentidos. Así, lo entienden los grandes sabios”

Ella: “Pero no dejo que los celos me arrastren. Las emociones no pueden llevarte a un precipicio”

El: “Todavía hay restos en ti y se reflejan en otras situaciones”

Ella: “Amor, no trato de crecer a juro. No me dejaba fluir, es cierto, pero eso cambio. Precisamente por eso estoy haciendo ahora lo que me gusta. Ahora bien, aun hay celos en mí”

Me agitaron tus palabras, así como cuando caminas por la calle y un perro te ladra, estaba desprevenida, pero no era posible devolverte el ladrido…

El: “Siento que tratas de crecer a juro... No te dejas fluir. Eres malcriada. Eres celosa. Eres un poco amargada, dices poco, callas mucho y es solo por miedos absurdos. Todos maduramos en algún momento no hay por que buscarlo. Si te gusta jugar con la arena y hacer burbujas de jabón, no tienes por qué evitarlo.”

Pasaron varias horas, no sé cuantas, y no hubo reacción, sólo una ausencia incomoda, hostil. Hasta que, repentinamente, lanzaste por fin tus letras afiladas.
 Pregunto como si mi susurro pudiese alcanzarte de algún modo, incluso me lo creo.


Ella: “¿Mi amor?”.

Como ya es habitual, despierto entre libros abiertos, canciones cansadas de reproducirse, y tus palabras a larga distancia.

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