Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

jueves, 5 de enero de 2012

Llévate tus páginas...

Tendrás que llevarte las hojas en blanco que me diste,
porque ya no hay quien escriba en ellas.

A quedado a medias la historia, entre artilugios y blasfemias,
sobresaturos y desidia , miel quemada y enredaderas,
ya no se aguantan las palabras en las lineas,
se caen al piso para  mezclarse con la tierra.
Hasta los personajes se resisten a simular el odio que es amor y viceversa.
Se han tumbado al margen a clasificar silabas tónicas,
condenar acentos y fiscalizar los puntos, las comas.
Volcando hacia atrás las hojas buscando erratas de imprenta.
Se niegan a continuar inhalando en el mismo papel el hedor de sus cuerpos maltratados.
Su alma muerta...


Quien escribe de noches en vela, personalidad contrariada, marihuana, café, 3:33am -otra vez-, infancia tormentosa, otoño -crujir de hojas secas-, mujeres, turbulencia -no es casual la secuencia- y lápiz sin letra, desgasta sus esfuerzos en una conciliación igualada al cero...

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