De tanto dolerla en tu entrepierna, entre tus nalgas.
Y un día te sientas al volver del trabajo y se zafan los hilos,
No te sorprende su fragilidad, lo esperabas de cualquier modo,
pero a medida que se descuece a un costado,
también un gesto de rabia te hala la esquina de la boca.
Te resistes a botarla, a librarte de un vez por todas.
¿No es así como nos aferramos a juicios innecesarios?
Las ligas tal como "telarañas" simulan una trampa,
una trampa ilusoria, es tu mente la que no se suelta,
la que no se despide,
la que te amarra a una pantaleta rota, a una idea gastada y ridícula.

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