Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

martes, 24 de mayo de 2011

Calma Impoluta


¿Calma?

Caverna de meticulosidad que emancipa su jerga
vericuetos acariciándose entre sí, haciéndose cauce
precisa regalía del tiempo, para quedarnos aquí y ahora.
Permanencia de un clímax del más allá, ¿o más acá?

¿Impoluta?

Arte de invisibilidad para las quimeras y lágrimas,
el sonido de la risa que transforma tragedias,
figura para cortar y pegar “ideas compuestas”
respiración infranqueable, meditación cotidiana.

¿Calma impoluta?

¡Vaya! cosas que se  materializan en los sueños,
se imprimen en mi personalidad alterable, quebrantable
cambiándome por otra persona minuto a minuto.
Paso, vuelvo, me marcho, me mezclo
en infinidad de situaciones y posturas,
para no decir de nada “esto es mío”
para no vivir con “esto soy yo”…

Calma Impoluta. Compasión. ¿Esto es lo que se requiere?

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