Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

miércoles, 20 de abril de 2011

Al borde del libro.

Allí donde se te agotan las palabras, autor, en esa página en blanco, termina una historia y empieza un remolino de ideas que atenta en contra de un final feliz.

Se acabó para ti, autor, es todo, y siempre dejas una hoja para agradecerte, (¡Humildemente!) y esta vez no me da la gana, justo al borde no me dejo caer ni permito tu juego. He dado la vuelta, tan sólo para desmantelarte, ya no me engañas y sé que no eres más que los despojos de un ser humano cualquiera al filo de la fama. Nada de esto me calma ni me complace, porque no encuentro sosiego en la ilusión, suficiente tarea tengo borrando mi nombre (porque no soy eso), como para creer en lo que dices.
El problema, es que estuve en tus letras, las iba pisando antes de que pudieses contarlas, las iba mojando en el café de las 3am (para no ceder ante el sueño), estaban en mis creyones, y en la botella de vino vacía… en algún agujero a media noche… Y me preguntó: ¿Por qué tus recuerdos no coinciden con los míos? ¿Cuando me perdí? ¿O te perdiste? Soy el surrealismo, como los sueños REM… En los que se supone que duermes y te levantas excitada, donde no hay diferencia entre la respuesta real y el estimulo ficticio…
-“¡Maldición! ¿Dónde estoy?” (La pregunta es la voz y el eco que me hace temblar los miembros)
No soy inmune al agravio de esa idea magistral que se jode a la vida todo el… Tiempo, Cancerbero.
Te releo, allí en la última página, mientras asciendes entre la espuma de la ola que te arrastra, cuando mi alma cae hacia arriba; y solo encuentro un sentimiento de distancia.
Vamos, autor, no era imposible, no era crear un film sin imágenes, ni una composición musical como 4’33’’…
“Eras yo… Eras Dios… Eras lo que querías… Querías lo que eras…”
Pero esto, sin privación alguna, es personalizar la mierda, y aun así ofenderla.

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