Fragmento de "El ombligo de los limbos"

“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”

lunes, 18 de abril de 2011

Retórica (Turbia)

Hace varias horas que desperté, y sin embargo esa noche, esta noche que continua anda con la onírica de turno, para regresarme de las memorias y tratar de sentarme al borde de mi misma (mis pies estaban colgando, mecerlos en la nada es simplemente mecer, nada más profundo)

Supongamos que es de madrugada, únicamente porque no hay luz (aunque no sé si son mis ojos), llegar a aquí no fue tan difícil, no quería salir de ese sueño que me cortaba los labios. Ahora, puedo saborear los restos de sangre que el café descubre al pasar por mi boca, quisiera quedarme atrapada aquí y sé que he enloquecido por volver, pero vamos "el país de las maravillas" no puede ser sólo para Alicia, ¿o sí?
No es necesario que respondas, mi único testigo me basta - el vestido rasgado-, el olvido se negó a participar en la comedia y ha confundido el humo de colores con puertas de salida (para siempre), las mariposas negras del ayer aumentaron mi pulso y detrás de ellas, estas aterradora.

Empezó a desaparecer todo, los amigos del bar, las siluetas, el fondo, la perdida traslucida, los seis sentidos, la trenza del zapato, el deseo, y me voy al suelo, me vengo contigo, has hecho complicidad con el tiempo y este polvo sigue siendo el mismo (me da alergia), hasta las manos ¡maldición!... Siguen el mismo camino, conocen la clave de acceso para romper mi silencio (no por pobreza de vocabulario ni argumentos, son las personas ¡aburridísimas! Lo sé), para quebrar el disimulo de mis actos, para tenerme aquí, al ras del suelo sin una queja. Si tan solo pudiese decir: ¡no!, resistirme fríamente a ti Pero es imposible, creo que estas de suerte, hoy, la estrella fugaz paso tan bajo que nos ha tocado, ¿Y ahora que piensas hacer? ¡Dímelo! Con ese polvo estelar en el rostro, acaso quedarte simplemente de pie ante mí, lo dudo. Estas detrás y abajo, vienes de arriba e intermitente, me voy a un lado y tú al contrario, ¿lo entiendes? Estoy delirando.
Me haces sentir, es eso. Redescubro que puedo volar, y seria ingratitud de mi parte no llevarte de paseo, aunque me vuelvo mezquina porque dominas el arte de aterrizar y yo no pretendo ser terrestre, mejor me largo, y suéltame el vestido ¿O te lo obsequio?

Tengo mi momento de reflexión, quisiera por vez primera no huir, no escapar, sin embargo la idea llega tarde (como siempre), he vuelto a mi cama divagando, sentada al inicio de esta página, que se sienta al borde de sí misma y mece los pies.

Luego: La hoja arrugada en el escritorio, el cigarrillo sin encender junto al café, Indhira absuelta en el sofá.
fin.

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