He descubierto así,
la forma de intrinseca de arriesgar mi seguridad de bamboleo al enfrentar la oscuridad,
soltarme de una vez (sin mas) de esa llama a la cual me aferro ferozmente,
mientras se va consumiendo, se va opacando, se hace tenue ante tu luz..
Al final se extingue, pero nada se apaga, el manto de la noche no me envuelve,
porque estas: "tú"...
Me he (¿has?) salvado...
Siempre tenemos instrucciones para armar, pasos a seguir, conductas que adoptar, normas morales, éticas, religión, cualquier cantidad de cosas para domesticar lo que no es domesticable… Quizás para tener alguna certidumbre, los idiotas buscan seguridad, quieren estar presos, porque cuando estas preso de todos los “ismos” no hay que pensar… Yo me opongo; porque nunca se sabe lo que va a suceder. Y, ¿Las uñas? Pura ironía…
Fragmento de "El ombligo de los limbos"
“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”
lunes, 18 de abril de 2011
Save me
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