Domingo en la noche.
Haría falta decirte que no soy tu redentora personal y, que el papelito de mártir nunca me ha causado fascinación. Este intento de emancipación es una baraja repetidísima, y para ser sincera estoy agotada.
Escuchar el ring ring del teléfono mientras observo tu nombre en la pantalla, es como retroceder la película cortar esa escena y continuar, nada pasa.
Pero, atender tu suplica como un sacerdote tras su confesionario, para descubrirte suicida, vamos, eso no sería una gran sorpresa. Es una burla inadmisible, sin embargo, aquí estoy del otro lado a cientos de kilómetros (agradece esa distancia), sin ánimos de escuchar los detalles de tu crimen y es la poca humanidad que me queda, lo que me impide empujarte al vacio, es esa bondad adquirida que detiene el deseo de convertirte en una pequeña bola de papel higiénico, y así, no arrastro tu humillación a lo más bajo del desprecio. Me calmo (con mucho esfuerzo), para corroborar tus incoherencias, para estar detrás de tu voz con la mínima atención y las palabras preparadas como libreto; “Si”, “esta bien”, “comprendo”, “tienes razón”,… Etcétera…
Son bastante míseros estos pocos minutos de conversación, que se parecen más a un monologo, e intento que no se ablanden las paredes de mi pecho, que no me falte la indiferencia. Que no logres tu objetivo. Que además de ridícula la escena tengo que asumir tu karma, ser el efecto secundario de tu ebriedad. Sabemos que esto no es justo.
No te esfuerces en hacerme sufrir tu dolor, no me notifiques tus desgracias ni me hagas parte de ellas… Mi alma ya anda en duelo, si te quitas la vida, si sigues buscando maneras de acabarte, mi tristeza no notará la diferencia. Y esto no es un reproche de escuela, se trata de una realidad que suprimo a cada instante para que no me pese. Busca ayuda en otro lugar lejos de mí, donde no haya espacio para el remordimiento.
Quien te escucha se ha curado sin que soples al viento siquiera. Y no hago milagros.
(Lo siento, musito y cuelgo)
Ya no me importa en lo absoluto si continuas o te quedas.
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