No soy poeta, soy farsante
Un ser humano cualquiera
de nacimiento, matrimonio
y muerte, y así sucesivamente.
No soy poeta, no es mi oficio
nada me interesa mas o menos
lápiz, teclado, nicotina o café,
y en las venas la sangre, son letras.
No soy poeta, soy insulsa
de esta enfermedad la resulta
el cáncer, el tumor que habla
la muerte ya muerta que escribe.
No soy poeta, soy ladrona
y me aburro de decirlo, sin justicia
mi crimen merece castigo, ¿no lo ven?
Plagio a mi yo de las cavernas.
No soy poeta, soy la ola errática
que se estrella contra la orilla
contra sus iguales, y después
no sabe quien es, ni ola, ni agua.
No soy poeta, en este poema.
No tengo manos ni angustias
soy quien no está y no me busques
entre el abismo y quien me lea:
estos versos son de sangre.
Siempre tenemos instrucciones para armar, pasos a seguir, conductas que adoptar, normas morales, éticas, religión, cualquier cantidad de cosas para domesticar lo que no es domesticable… Quizás para tener alguna certidumbre, los idiotas buscan seguridad, quieren estar presos, porque cuando estas preso de todos los “ismos” no hay que pensar… Yo me opongo; porque nunca se sabe lo que va a suceder. Y, ¿Las uñas? Pura ironía…
Fragmento de "El ombligo de los limbos"
“ … Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu. La vida es un consumirse en preguntas. No concibo la obra como separada de la vida. No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí…”
miércoles, 20 de abril de 2011
Anonimo.
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esto es excelente indhira.
ResponderEliminarGracias...
ResponderEliminarNo hay calificativo que valga...
ResponderEliminarTu eres todo y te crees nada al caer, son tan absurdas las velas cuando hay luz que siempre habría que preguntarse ¿a quien le pertenecen los deseos?
Mi anónimo se topó con un anónimo...
ResponderEliminarEn realidad, no hay nada que valga lo suficiente... Y ¿los deseos? son caballos desbocados sin dueños, sin camino...